Largo, ancho, profundidades y pendiente de fondo. El vaso se genera en 3D con su geometría real: coronación desbordante, canal y rejilla. Al mover una cota, cambia el modelo.
Las referencias del catálogo del fabricante se aplican capa a capa —coronación, rejilla, muros, fondo y suelo perimetral— a su escala real de pieza.
Metros lineales, piezas y metros cuadrados por material, al instante. De ahí salen el DXF con el despiece por capas y el modelo para Revit.
Visor 3D paramétrico con el catálogo cargado. Lo que verá dentro:
El cliente ajusta el vaso a lo que quiere y lo viste con la cerámica que le gusta.
Un mensaje, sin adjuntos y sin programas. La configuración viaja dentro de la propia dirección.
Constructor o arquitecto entran y tienen las medidas, las referencias y la medición. De ahí salen el plano y el modelo.
Fíjese en lo que pasa por el camino: quien elige el material ya no es el comercial ni el estudio. Es el cliente final, y llega al proyecto con sus referencias puestas.
Su cerámica entra cuando la piscina se está decidiendo, no cuando ya está cerrada y el material elegido.
El catálogo se sirve desde su web, no se descarga. Cuando usted cambia una referencia, cambia para todos a la vez: nadie está proyectando con una versión vieja que se bajó hace dos años.
Funciona en el navegador. El estudio, el instalador o el cliente final lo abren con un enlace: nada que instalar, nada que actualizar, nada que aprender.
Sabe qué se está proyectando, con qué referencias y en qué medidas, sin que nadie tenga que llamar a pedirlo.
La configuración llega al estudio con sus referencias dentro. Quien la abre no tiene que elegir el material: ya está elegido, y es el suyo.
Sus referencias, sus texturas, sus formatos y sus piezas. El motor es común; la identidad, suya.